domingo, 6 de junio de 2010

La muerte no es más que un viaje, semejante al que realizan dos amigos al separarse para atravesar los mares. Comoaún se necesitan, ellos siguen viviendo uno en el otro y se aman en una realidad omnipresente. En dicho divino espejo se ven cara a cara, y su conversación fluye con pureza y libertad. Tal es el consuelo de los amigos: aunque se diga que han muerto, su amistad y su compañía no desaparecen, porque éstas son inmortales.

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