La muerte no es más que un viaje, semejante al que realizan dos amigos al separarse para atravesar los mares. Comoaún se necesitan, ellos siguen viviendo uno en el otro y se aman en una realidad omnipresente. En dicho divino espejo se ven cara a cara, y su conversación fluye con pureza y libertad. Tal es el consuelo de los amigos: aunque se diga que han muerto, su amistad y su compañía no desaparecen, porque éstas son inmortales.
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